Mañana es víspera de navidad, la gente corre con bolsas, en la calle venden viejitos pascueros que se mueven, en la tele hacen resúmenes de los mejor y peor de 2015... y yo me siento ajena a todo.
Insisto en que estar cesante me hace estar en una especie de pausa del mundo, la navidad no significa nada para mí, este año no regalaré nada, al menos no material, no tengo plata, así de corta.
El tiempo pasa rápido y no llaman de ninguna parte, es horrible, he tenido un par de entrevistas, pero al fin da lo mismo por que siempre quedan en llamar y no llaman.
Mi plazo final se gota, y de seguir así tendré que irme lejos de acá, Pensar en estas cosas me deprime un poco, me gusta mi casa, mis gatos mis cosas.... pero de que me sirve si no podré pagarlas?
Despúes de esto he pensado que nunca más regalaré cosas en Navidad, es una presión innecesaria, a pesar de las penurias de cesante que me agobian, la tranquilidad de tener justificado el que no regalaré nada es agradable. Nos siento culpa, no siento pena. La navidad no existe!
El año pasado le regalé cosas a muchas personas, fue mi despedida de las navidades, regalaré cosas cuando yo quiera en el futuro.
Y no haré un resumen de mi 2015, por que no sirve de nada, el pasado pasó, no quiero recordarlo más!
miércoles, 23 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
Tiempo
Cuando trabajaba, una de las cosas que más añoraba era tener tiempo para mí. Me cargaba levantarme temprano y llegar a la oficina. Siempre había mil cosas que hacer en el trabajo, cientos de correos, llamadas a cada segundo, varios problemas que resolver, y todo sucedía tan rápido que apenas me daba cuenta cuando ya estaba en casa tratando de dormir para seguir con la misma rutina al día siguiente.
Cuando me dieron licencia por estrés por fin pude disponer de tiempo para mi. Mi momento ansiado había llegado, tenía tiempo para administrar de la forma que a mi me pareciera más cómoda.
El problema era que hasta ese entonces no había profundizado mucho en que deseaba hacer, y si bien durante la licencia y posterior cesantía he aprovechado de dormir bastante y realizar las labores propias de mantener un hogar decente y ser una madre más presente, hasta el día de hoy persiste para mi la pregunta de que quiero para mi.
He llegado a entender que la carrera que elegí no es mi vocación, no soy yo, no es lo que quiero hacer por siempre, y eso me ha estado molestando todos los días.
Me gustaría que uno pudiera hacer las cosas por que le gustan, no por plata. Me gustaría que no te discriminaran por tener estudios y buen cargo anterior, asumiendo en seguida que quieres más plata.
Lo único claro que tengo, es que mi próximo trabajo no quiero que sea por plata, quiero ser feliz, aunque sea envolviendo calzones en una tienda. Quiero entregar calzones felices, pensando que su dueña los disfrutará... quiero vender helados con la confianza de que quien los coma será muy feliz. Quiero hacer algo por amor, tener mi huerta y vender mis verduras a los amigos. Es mucho pedir?
Creo que el mundo actual no permite esas cosas, por eso casi todos somos tan agrios, por eso competimos tanto, creo que el mundo es un frasco de pepinillos, todos los días nos avinagramos un poquito.
Ahora todavía tengo tiempo, no tengo plata pero tengo tiempo, y a final de cuentas, eso es bastante más de lo que muchos pueden decir.
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